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Hay que tomar el Toro por los Cuernos

Luego de las elecciones coloniales de la isla ha quedado un sabor amargo por la forma atropellada en que se llevaron a cabo estas y el posterior escrutinio. Todo esto como resultado de una ley electoral que se aprobó de manera unilateral por la mayoría legislativa de ambos cuerpos dominada por el PNP. Subterfugio legal que se cocinó lentamente después de la salida abrupta del exgobernador Ricardo Rosselló Nevárez y orquestada por el presidente del senado Tomas Rivera Schatz. No hay dudas de que la maquinaria del PNP trabajó arduamente para tener listo su ejército electoral en las pasadas elecciones para hacer lo indecible por tomar el control del gobierno una vez más, aunque el 67% del electorado no los favoreció.

Con una oposición fragmentada que incluyó dos nuevos partidos y un candidato independiente a la gobernación hacían que el espectáculo colonial fuese el mejor orquestado de los eventos electorales anteriores, pues con la aprobación de una nueva ley que perpetua el partidismo político y casi no deja espacio para las candidaturas independientes, la perpetuidad de la colonia se materializa.

Ahora se hace un llamado a la fiscalización del nuevo gobierno electo que será una continuidad del neocolonialismo que hemos estado experimentando con un desmantelamiento de los activos del gobierno y su privatización, más la venta desmedida de los recursos naturales del país. Los líderes de la oposición tienen una responsabilidad moral con el 67% del electorado que repudio al PNP en las elecciones pasadas, así que tienen el deber de denunciar todo aquello que sea en perjuicio del pueblo y de nuestra identidad. No pueden permitir que una minoría en el poder lleve a cabo la culminación ideológica cuando en el plebiscito el Si, no obtuvo una mayoría contundente, pues el Si obtuvo 623,053 votos ante 567,346 que votaron por el No. Pues vienen en este cuatrienio a querer culminar a la fuerza su utopía estadista, y aunque el resto del pueblo y su propio liderato estadista saben de esta realidad, tienen que hacer un drama de todo esto para mantener la llama de su partido colonial.

A su vez el Congreso y el gobierno de los Estados Unidos siguen en la negativa de resolverles su sueño estadista, pues solo hacen promesas falsas en tiempos eleccionarios para obtener el voto boricua continental que respaldan la utopía de los estadistas isleños. Al gobierno federal solo le interesa mantener la colonia que es lo que a ellos les deja dinero, además de tener el favor del capital financiero estadounidense que invierte en la isla, que son sus mayores aportadores financieros en los eventos eleccionarios.

Ahora bien, creo que ya basta de que sigamos fiscalizando sin proponer propuestas reales para resolver este embrollo colonial. La única propuesta real para descolonizar a la isla es la Asamblea Constituyente de Pueblo, propuesta que no tiene mucho arraigo en el partidismo colonial, aquí es donde la oposición electoral se divide por varias razones que van desde la exclusión de algunas ideologías por no ser descolonizadoras, hasta el protagonismo egotista que siempre lo ha habido, lo que si es que todos desean la descolonización de la isla.

Este instrumento descolonizador es un instrumento incluyente ya que, si no se convertiría en un instrumento que relega la democracia participativa, a su vez no daría espacio para que ningún ciudadano deje de participar ya que todos estaríamos convocados a resolver el estatus colonial de la isla. Es un proceso donde se necesita mucha educación al pueblo y para eso se necesitan voluntarios disponibles en toda la isla, para visitar barrios, vecindarios, convocar reuniones donde se le aclaren las dudas al pueblo. No se trata de proselitismo ideológico si no más bien de educar a un pueblo que tiene que elegir delegados que representen cada sector ideológico en cada pueblo y estos sepan lo que tiene que hacer cuando se les convoque a participar. No podemos seguir esperando a un valiente que tenga una varita mágica que nos complazca a todos y nos resuelva los problemas del país incluyendo la descolonización. En este proceso hay que buscar el balance ideológico porque se trata de buscar la descolonización y cada cual tiene que presentar las ventajas y desventajas de cada ideología, no hay cabida para vender utopías ni sueños. Es donde cada ideología tendrá la capacidad de manifestarse sin oposición alguna en el foro pertinente con un tiempo razonable. Es el único instrumento que se presta para que la democracia participativa se muestre justa e indisoluble, ya que el resultado de esta   definirá el rumbo de este pueblo con la venia de todos los componentes de este, para comenzar una nueva era en la historia política del país.

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EL PODER DEL VOTO NO TIENE LIMITES

Hace unos días pude ver el vídeo de la Asamblea de Pueblo de Bayamón donde se efectuó un foro sobre si se debía votar o no en las elecciones de la colonia y muy interesante que fue entre tres féminas una de ellas representaba el Frente Anti Electoral, la Lcda. Aleida Centeno, las otras dos fueron, la Lcda. Mariana Nogales por el partido MVC y la Lcda. Adriana Gutiérrez por el PIP.

Resulta interesante que quien comenzó la ponencia fue la Lcda. Aleida Centeno, haciendo una interesante descripción de la colonia, de los alcances legales del dominio del Imperio sobre la colonia en su Constitución y Cortes, anulando la alegada soberanía de un ELA inexistente en la práctica, pero hábilmente redactado para camuflar el coloniaje existente en la isla. Esta sostuvo que con la participación en las elecciones coloniales el pueblo no lograría jamás comenzar un proceso de descolonización ya que estas habían sido instituidas por el Imperio para reafirmar la colonia.

Las otras dos deponentes coincidieron en la descripción que hizo la representante del Frente Anti Electoral sobre la colonia, pero se dedicaron a criticar el bipartidismo que ha dominado la esfera política en la isla por mas de 70 años y ha ofrecer a sus respectivos partidos como la opción para administrar la colonia. Tanto el PIP como el partido MVC, presentan como solución al coloniaje una Asamblea Constitucional de Estatus, lo que implica validar y reconocer la presente mal llamada constitución, entiéndase ELA, para realizar cambios en ella que los lleven eventualmente a reclamar un estatus político no colonial ante el Congreso del Imperio, cosa que por los truenos que suenan allende en los mares, estos no están dispuestos a cambiar el estado colonial de la isla por obvias razones económicas.

Ahora bien, en mi opinión el voto del elector en cualquier foro tiene poder, aun cuando se diga que en las elecciones locales no tengan más que un valor de elegir quien administrara la colonia, a lo cual sí estoy de acuerdo. Pero no nos hemos puesto a pensar en otras estrategias que no sean las que siempre han propuesto los distintos líderes políticos de la colonia. Solo he escuchado a un líder novel y candidato independiente a la gobernación de la isla, Eliezer Molina, al cual conocí antes de que se decidiera correr en las elecciones coloniales, cosa que me conturbó al principio, ya que creía en la abstención del voto colonial, pero que luego dejó claro su propósito de participar en las mismas, a lo que estuve de acuerdo y por eso lo respaldo en su propuesta.

Su propuesta es clara, es utilizar las herramientas mismas del imperio para llevarnos a la descolonización en una democracia participativa. Lejos de enajenarse con un ideal político y una sola estrategia para conseguir la descolonización, este propone primeramente elevar nuestra economía de manera singular elevando la participación del capital nativo ante la invasión de capital financiero que nos quiere despojar de nuestra isla. Esta participación de capital financiero local va atada a la educación del pueblo a ser pro activo en ser económicamente soberano y no depender de las ayudas federales que perpetúan el colonialismo a través del consumo desmedido que hace que se multipliquen las riquezas del capital financiero y no veamos ni participemos del fruto de sus ganancias, pues no tributan gracias a leyes coloniales. Estimular la agricultura local y la inversión hará que nuestra calidad de vida sea mejor que lo que somos ahora, además de prepararnos para tomar una decisión descolonizadora.

La idea final luego de establecer una economía local sustentable, entonces estaremos preparados para dirigirnos a una Asamblea Constituyente de Pueblo, donde el pueblo sea participe desde el principio hasta el final sin la injerencia de otros poderes. Una Asamblea Constituyente es la manifestación del poder y voluntad del pueblo, cosa que históricamente nunca hemos tenido, ya que la mal llamada constitución del ELA, FUE INTERVENIDA Y MODIFICADA por el Congreso de los ESTADOS UNIDOS cosa que la descalifica como constitución.

Llevarnos a un nivel de vida mejor que el que estamos actualmente y minimizar la dependencia federal es el nivel de vida que tenemos que anhelar los que queremos salir de este estado colonial que el capital financiero apoya aun en perjuicio del pueblo y beneficio de un grupo. ES LO ÓPTIMO PARA DIRIGIRNOS A UNA ASAMBLEA CONSTITUYENTE DE PUEBLO. EL Congreso no tendrá excusas para responder a la voluntad del pueblo expresada de integrarse como estado, ni de oponerse a la decisión final del pueblo de integrarse a la economía mundial como nación soberana y autosustentable económicamente.

En este escrito no entro en que ideologías son o no son descolonizadoras, yo soy de los que creen que todos deben participar, pues esto es una democracia participativa sin doblarle el brazo a nadie para que nuestro destino nos alcance. Por eso afirmo, el poder del voto no tiene límites.

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La Asamblea Constituyente de Pueblo, la única solución

La Asamblea Constituyente es el poder puro de la expresión del pueblo sobre la forma en que quiere conducirse como sociedad, de manera irrevocable y soberana. Solo el pueblo puede decidir su destino como pueblo, ningún poder externo puede decidir por el pueblo ya que no seria la voluntad absoluta del mismo y por lo tanto no se podría llamar una constituyente.

En el caso de Puerto Rico no podemos decir cabalmente que la constitución del E.L.A. sea una expresión pura del poder del pueblo de como el puertorriqueño quiere conducirse como sociedad. Históricamente conocemos que luego de ser redactada dicha constitución, el Congreso de los Estados Unidos necesitaba aprobar dicha constitución, la misma fue enmendada por dicho Congreso y luego fue enviada al pueblo de para que la aprobara en una votación, luego de las enmiendas efectuadas.

Hoy día el gobierno de los Estados Unidos ha declarado abiertamente que dicha constitución fue solo un pretexto al mundo para esconder su relación colonial con el territorio que le fue cedido por el gobierno de España en el 1898. Pues sus cortes han expuesto que Puerto Rico pertenece, pero que no es parte de los Estados Unidos. Nosotros los puertorriqueños ante las distintas vertientes ideológicas que prevalecen en la isla deseamos terminar dicha relación colonial, tanto los estadistas, como los que promulgan la libre asociación, de los cuales la estadidad es el de mayor número de electores, no son instrumentos descolonizadores, solo el independentismo lo es, ya que no tendría que pedir permiso al Congreso para establecer dicha relación soberana, solo tendría que declarar la misma e iniciar una negociación de indemnización. Las primeras dos ideologías tendrían que ser aceptadas por el Congreso de los Estados Unidos ya que implicaría una manera implícita de anexionismo respecto a la estadidad, ya que sobre la libre asociación implicaría un tratado especial donde se dilucidarían la permanencia de algunos derechos adquiridos en la colonia, como la moneda, la común defensa, la ciudadanía americana, etc.

La Asamblea Constituyente convocada por el mismo pueblo, sin la participación de ningún vinculo colonial, como los partidos insulares coloniales, tribunales o el mismo Congreso. Pues desvincularse es lo que le daría validez a dicho instrumento descolonizador ya que sin la intervención de estos, dicha asamblea seria emanada del pueblo y no de ningún orden colonial. La Asamblea Constituyente que emana del pueblo se viste de una democracia participativa y no por la imposición de algunos. Por esta causa es que se debe convocar a participar a todas las ideologías representativas del pueblo puertorriqueño incluyendo los de la diaspora ya que la mayoría de estos han tenido que abandonar la isla por la poca calidad de vida que se ofrece bajo el coloniaje imperial de los Estados Unidos.

La Asamblea Constituyente del Pueblo garantiza a la ideología ganadora del sufragio electoral el expresarse libremente ante el Congreso por un tiempo límite de 2 años, sin la oposición de las otras ideologías, de ser rechazada o ignorada por el Congreso se le daría la misma oportunidad a la segunda opción favorecida por el pueblo. De ser rechazada o ignorada por el Congreso la segunda ideología favorecida por el pueblo, se pasaría a declarar la independencia de la isla y la terminación de la relacion colonial con los Estados Unidos y daría comienzo la negociación de la indemnización por los daños ocurridos durante mas de 120 años de coloniaje.

Bajo este proceso de participación democrática tendremos la oportunidad de decidir como dijo Don Pedro Albizu Campos, o somos puertorriqueños o somos gringos.

Los Que Ignoran Su Historia Están Condenados a Repetir Su Historia

En mi segunda lectura de uno de mis libros favoritos, lectura pausada, leyendo cada nota, cada cita, cada fuente de información, un abrir de conciencia profundo y voluntario. Una lectura obligada para ahondar mi sentimiento de lucha y amor patrio. Cito un párrafo del libro; “GUERRA CONTRA TODOS LOS PUERTORRIQUEÑOS REVOLUCION Y TERROR EN LA COLONIA AMERICANA”, del Lcdo. Nelson A. Denis;

” En 1929 la revista American Mercury apuntó que “La economía estadounidense, tal y como fue introducida por Guánica, Aguirre, Fajardo y las demás grandes centrales azucareras, se basaba en molinos de millones de dólares y el control estrecho de los terrenos circundantes […] El desarrollo de inmensos emporios azucareros ausentes convierte a Puerto Rico en una tierra de pordioseros y millonarios, de halagadoras estadísticas y realidades desastrosas. Más y más (la isla) se convierte en una gran fábrica operada por peones, debatida por abogados, gerenciada por industriales ausentes y custodiada por políticos. Ya es el segundo taller de explotación más grande que tiene el Tío Sam.”

Claro está, el primer taller de explotación son Centro y Sur América. Esta cita del 1929 parece que no ha perdido relevancia histórica, excepto que ya no existe el emporio azucarero, pero lo podemos sustituir por un capital financiero descomunal y avaro que pretende acabar con lo poco que nos queda de nuestra infraestructura, de nuestra cultura y recursos naturales. Una isla que el imperio colonial desea, pero sin puertorriqueños como dijo uno de los famosos del chat de Ricky, o como dijo Don Pedro Albizu Campos; ” … una jaula pero sin los pájaros…”, así nos estamos viendo según pasa el tiempo. La gran cantidad de puertorriqueños que emigran a los 50 estados del Imperio, unos para buscar la tan divulgada igualdad, otros a buscar mejores oportunidades de empleos y por ende mejor calidad de vida que jamás tendrían en la colonia.

Para el 1931 el historiador Bailey W. Diffie, también profesor de la Universidad de Yale, comentó que la economía de los Estados Unidos se alimentaba de forma tan desproporcionada que la llamaron, “una balanza comercial favorable” desde una población hambrienta hacia la nación más rica del mundo. El mencionaba que un grupo de empresas se estaba apoderando de las tierras fértiles de la isla, claro está para establecer el imperio azucarero, la banca, el tren, el servicio público, los transportes marítimos y otras empresas menores estaban totalmente dominadas por capital externo ausente. Pero peor aún, los grandes empresarios azucareros controlaban el gobierno insular y la legislatura de Puerto Rico.

Nada diferente a hoy día, una Junta que controla al gobierno local y a la legislatura, dirige la privatización sistemática de los recursos e infraestructura de la isla, impone impuestos onerosos al pueblo, disque para pagar una deuda impagable, que no nos corresponde y que ha sido creada con la liberalidad del gobierno federal para controlar la colonia de Puerto Rico. Hoy en día los custodios políticos salen en defensa de corporaciones foráneas las cuales ayudan abriéndole camino para que puedan instalarse en la colonia. Tal es el ejemplo de los políticos locales Eduardo Bhatia, Larry Sheilhammaer y el propio gobernador de la colonia Pedro Pierluisi, este último como abogado de la Junta Fiscal, antes de ser electo por una minoría de un 32% del electorado, ya que el 68% restantes le votó en contra. Pero como dice el famoso dicho; ” divide y vencerás”, y éstos se encargaron muy hábilmente de lograrlo ya que en esta última elección participaron cinco partidos políticos y un candidato independiente. La colonia se mantiene con la directriz de una Junta de Control donde su control va por encima de gobernadores y legisladores de la colonia, nadie se le puede enfrentar ya que este subterfugio fue creado por el Congreso Federal para ocultar el poder colonial del Imperio ante el mundo ya que declararon al ELA nulo ante su Congreso y así tomar por el poder civil y no militar a la colonia nuevamente.

¿Qué podemos hacer ante tal aparato político colonial? Esta pregunta la hacemos muchos puertorriqueños hoy día y no nos ponemos de acuerdo ante tantas alternativas propuestas, pues así como hemos sido divididos políticamente, también hemos sido divididos mentalmente para buscar soluciones claras y definitivas a nuestro problema colonial.

Ahora bien, este año la Junta de Control, permitió el uso de fondos públicos para enviar al Congreso Federal a un grupo de puertorriqueños a cabildear por el ideal de la estadidad, como si el 100% de los puertorriqueños la avaláramos, cuando en realidad no representan a la mayoría de los electores. Aún cuando el Congreso se ha expresado en no tener consenso para tratar el tema de la estadidad para Puerto Rico y en varias ocasiones les ha recordado a los estadistas locales el estatus territorial no incorporada de la isla estos insisten ante ellos. Creo que el próximo cuatrienio si ganan los populares éstos también querrán enviar sus cabilderos pagados con fondos del pueblo y de hecho la Junta de Control colonial les complacerá. Pero si el pueblo pide que se envíen cabilderos a preparar un paquete de indemnización por el tiempo en que hemos sido colonia de los Estados Unidos y proclamar la independencia como salida de nuestra condición de colonia al concluir el cuatrienio, creo que es nuestro derecho como puertorriqueños que también hemos colaborado con nuestros fondos públicos para que las demás ideologías hiciesen su trabajo ante el Congreso. ¿Porqué no podemos hacerlo como última opción ante el Congreso y así poner presión internacional? Creo que tendríamos los cabilderos idóneos para representarnos y negociar ante el Congreso nuestra indemnización y salida formal como pais independiente y soberano. No podemos ignorar nuestra historia, sino estaremos condenados a repetirla y lo propuesto es novel y con la participación simple del pueblo, dando todos su participación en el intento de descolonizacion de forma democrática. ❤️🇵🇷

DIFERENCIAS ENTRE CONSTITUYENTE Y ASAMBLEA CONSTITUCIONAL DE ESTATUS

En estos últimos años hemos escuchado hablar a los políticos de la isla sobre asambleas constitucional de estatus y a otros sobre una asamblea constituyente. ¿Pero qué es todo esto y en qué se diferencian una de la otra? No muchos lo saben en el pueblo, aunque los políticos sí, lo saben bien y les gusta confundir con sus mensajes.

Primero quiero definir lo que es una constituyente, y es todo aquel o aquello que compone o forma algo. Por ejemplo: “Mañana dará comienzo la campaña por una Constituyente impulsada democráticamente por el pueblo.” “Soy un constituyente que colaborará para formar la nueva Constitución.”  El Poder de una Constituyente reside en que esta crea de manera democrática mediante un referéndum el Estado Soberano para luego delinear su curso a seguir. En otras palabras, el poder constituyente tiene la facultad de dictar el orden jurídico de un territorio como en el caso nuestro, Puerto Rico, para convertirlo en un estado soberano y luego definir su futuro político. ¿Por qué digo definir su futuro político luego? Bueno si queremos un proceso democrático debemos ser inclusivos con las ideologías políticas representativas del pueblo. Pero me dirán que la estadidad, ni la libre asociación de acuerdo con la ley internacional de descolonización, no son instrumentos descolonizadores y tienen toda la razón. Pero si queremos un proceso donde toda la voluntad del pueblo participe, tenemos que incluirlas juntamente con la independencia. Así que por esa razón tenemos que incluir dos referéndums uno para aprobar la constituyente y otro para definir el destino político del estado previamente constituido. Por ejemplo, si en el segundo referéndum ganase la estadidad como instrumento de integración a los Estados Unidos, le tocaría al Congreso aceptar o rechazar la voluntad del pueblo constituyente. Ahora bien, si fuese rechazado su dictamen, entiéndase bien que no es una petición ya que en una Constituyente no se pide, y sí se dictamina la voluntad soberana del pueblo, entonces nos quedaría el camino de elegir entre la independencia y una república asociada mediante una segunda vuelta. Aquí no quiero entrar en el proceso de establecer una Constituyente de pueblo ya que eso es tema para otro artículo.

Ahora quiero hablar de una constituyente de estatus, ya que si no entendemos bien la diferencia entre ambas podemos ser victimas del engaño departe de políticos que lo que quieren es seguir participando dentro del sistema colonial. Ya nosotros el pueblo puertorriqueño hemos experimentado la superficialidad de lo que es el desarrollo económico dentro de una colonia, lo que queremos es cambiar de sistema territorial donde nos beneficiemos todos y no solo el capital financiero como ocurre en estos momentos. Una asamblea constitucional de estatus, lo que persigue es modificar la constitución vigente, en el caso nuestro el E.L.A., cosa que tampoco cuestiona la legitimidad de los cambios que se hagan en la misma. Por lo tanto, en el caso nuestro sabemos que la Corte Suprema de los Estados Unidos dictamino que Puerto Rico pertenece, pero no es parte de los Estados Unidos. En otras palabras, validó a la isla como un territorio subjeto a las leyes territoriales promulgadas por el Congreso de los Estados Unidos y no reconoció al E.L.A. como el instrumento válido de nuestra relación con ellos. Aunque el proceso para convocar la misma sea igual o parecido al de la Constituyente, la asamblea constitucional de estatus no persigue liberar a la isla de su estatus colonial sino modificarlo. Mientras que la constituyente de pueblo dicta al Congreso de los Estados Unidos, la voluntad firme y final del pueblo puertorriqueño.

Es importante tener en cuenta estas diferencias ya que el momento llegará para convocar una Asamblea Constituyente de pueblo, pues el momento histórico así lo pide, solo basta unir esfuerzos y voluntades para parar este descalabro económico del cual ningún partido político nos puede sacar, ya que legalmente no tienen el poder que tiene el capital financiero que son los que manejan la voluntad de la política norteamericana y su Congreso.    

Una Constituyente de Pueblo, herramienta descolonizadora de Puerto Rico en el siglo XXI.

Un pueblo que ignora su historia se inclina a cometer los mismos errores del pasado. Este es un dicho bien trillado que hasta en las series televisivas lo citan. Pero no lejos de la realidad al pueblo de Puerto Rico le ha venido pasando esto mismo durante los últimos 500 años de su historia, primero bajo el Imperio Español y luego con el Imperio de los Estados Unidos. Una y otra vez hemos cometido el mismo error de no creernos capaces de solucionar nuestro estatus colonial, permitiendo una y otra vez las imposiciones de los Imperios en detrimento de nosotros mismos, viéndonos incapaces de tomar el toro por los cuernos.

Esta vez quiero remitirme al año 1936 de nuestra historia, cuando el presidente Franklin D. Roosevelt en su administración reconoció el derecho de la isla de Puerto Rico a ser libre y soberana, independiente del gobierno de los Estados Unidos. Fue esa vez que don Pedro Albizu Campos llamó a los partidos políticos de la isla a unirse para realizar un reclamo por esa soberanía reconocida por el presidente Roosevelt y que solo quedaba hacer la declaración ante el gobierno estadounidense para que este reconociera formalmente dicha soberanía. Fue un año donde tanto la presidencia como el congreso eran demócratas, lo que hubiese hecho efectivo el reclamo de los puertorriqueños, el terreno estaba fértil.

Una vez más se nos esfumaba la oportunidad de ser un país libre y soberano, aunque en el pueblo había una disposición al llamado de unidad partidaria hecha por Albizu que presidia el partido nacionalista en aquel entonces, pero la maquinaria política de los demás partidos enfrascada en la lucha de poderes sobre quién representaría al pueblo ante el Congreso para negociar como nación de tú a tú con los Estados Unidos y los intereses económicos estadounidenses, que ya abarcaban nuestra economía insular hicieron una campaña atroz para que la Constituyente no se diera.

En un principio como lo propuso el líder nacionalista de que todos los partidos se unieran al reclamo de la soberanía dispuesta a ser reconocida por el Imperio estadounidense parecería una contradicción a la postura del independentismo de hoy día que no reconoce al anexionismo como una ideología descolonizadora y claro esta, creo que don Pedro tampoco la reconocía, pero estaba dispuesto a que estos participaran con tal de que el proceso fuera democrático. Los partidos Unión Republicana de P.R., que presidia don Rafael Martínez Nadal y el Partido Socialista de P.R., presidido por don Bolívar Pagan representaban el anexionismo, aunque el partido Unión Republicana de P.R. también auspiciaba la soberanía, o sea una especie de republica asociada, el Partido Liberal de P.R., presidido por don Antonio R. Barceló y el Partido Nacionalista de P.R., presidido por don Pedro Albizu Campos que respaldaban la independencia de la isla. De estos cuatro fue el Partido Nacionalista quien convoco al resto de los partidos a una Constituyente, para declarar la republica soberana de Puerto Rico y negociar con el congreso un tratado para estipular el traspaso de poderes a la república y la retirada del ejército del territorio de la isla.

Hoy día se presenta una oportunidad más ante el pueblo de Puerto Rico, pues el ambiente histórico así lo permite, con la imposición de una Junta Fiscal de parte del Congreso para administrar la colonia e imponer su criterio sin consultar al pueblo, quitando toda facultad administrativa al gobierno insular, con una política discriminatoria de parte del presidente actual hacia el pueblo y con el capital financiero haciendo del país un lugar hostil en cuanto a calidad de vida. Los suicidios son la nota habitual ya que la calidad de vida del ciudadano común ha sido trastocada por la Junta Fiscal y el gobierno actual que apoya el anexionismo, cosa que el gobierno federal no está dispuesto a reconocer.  A su vez han surgido nuevos movimientos y partidos políticos dividiendo más el juego político de la colonia, haciendo que el colonialismo se perpetúe en la isla. Son estas las razones para convocar una Constituyente de pueblo, donde los partidos políticos no tengan injerencia alguna ya que hemos visto históricamente que son un impedimento. Convocar al pueblo por sectores y municipalidades le da a la Constituyente una característica singular ya que esta aglutinaría al pueblo con sus diferentes ideologías representativas, lo que la haría un movimiento de pueblo en su carácter democrático. Además, se le consultaría al pueblo a través de los delegados elegidos por el pueblo las definiciones ideológicas que estarían representadas en la Constituyente, estos delegados nombrados por el pueblo representarían al pueblo en la redacción de la Constituyente que se le presentaría al Congreso estadounidense para declarar la soberanía de la isla. Como acto seguido se convocaría un referéndum para que los electores elijan el estatus de su preferencia el cual les seria presentado al Congreso como decisión final del pueblo puertorriqueño y concluyente al Congreso de los Estados Unidos. Si por ejemplo surgiera victoriosa la estadidad y el Congreso rechazare la misma entonces inmediatamente surgiría otra votación en la cual las opciones serian la independencia y la libre asociación de entre las cuales la que surgiera victoriosa sería el estatus final que adoptaría el pueblo de Puerto Rico. Entonces como nación soberana nombraría a los representantes que discutirían el tratado entre los Estados Unidos y Puerto Rico de tú a tú como naciones soberanas.

Convocar un plebiscito más sería una perdida de tiempo y dinero ya que este acto no compromete al Congreso de ninguna manera como ha pasado en otras ocasiones, pues ellos tienen sus reglas para evadir el compromiso con la colonia, pero convocar una Constituyente de pueblo donde los partidos políticos no tengan participación alguna eso sería escuchar la voz del pueblo de manera democrática. El pueblo de Puerto Rico necesita definir su futuro político, dejarlo en las manos del Imperio sería un suicidio cultural y político como esta pasando actualmente, el momento amerita la acción del pueblo de manera masiva, sin distinción de colores partidistas sino pensando en el futuro de las generaciones venideras, las nacidas y criadas en este terruño que nos vio nacer. ¡Apoya la Constituyente de pueblo ya!     

Los Que Ignoran Su Historia Están Condenados a Repetir Su Historia

En mi segunda lectura de uno de mis libros favoritos, lectura pausada, leyendo cada nota, cada cita, cada fuente de información, un abrir de conciencia profundo y voluntario. Una lectura obligada para ahondar mi sentimiento de lucha y amor patrio. Cito un párrafo del libro; “GUERRA CONTRA TODOS LOS PUERTORRIQUEÑOS REVOLUCION Y TERROR EN LA COLONIA AMERICANA”, del Lcdo. Nelson A. Denis;

” En 1929 la revista American Mercury apuntó que “La economía estadounidense, tal y como fue introducida por Guánica, Aguirre, Fajardo y las demás grandes centrales azucareras, se basaba en molinos de millones de dólares y el control estrecho de los terrenos circundantes […] El desarrollo de inmensos emporios azucareros ausentes convierte a Puerto Rico en una tierra de pordioseros y millonarios, de halagadoras estadísticas y realidades desastrosas. Más y más (la isla) se convierte en una gran fábrica operada por peones, debatida por abogados, gerenciada por industriales ausentes y custodiada por políticos. Ya es el segundo taller de explotación más grande que tiene el Tío Sam.”

Claro está, el primer taller de explotación son Centro y Sur América. Esta cita del 1929 parece que no ha perdido relevancia histórica, excepto que ya no existe el emporio azucarero, pero lo podemos sustituir por un capital financiero descomunal y avaro que pretende acabar con lo poco que nos queda de nuestra infraestructura, de nuestra cultura y recursos naturales. Una isla que el imperio colonial desea, pero sin puertorriqueños como dijo uno de los famosos del chat de Ricky, o como dijo Don Pedro Albizu Campos; ” … una jaula pero sin los pájaros…”, así nos estamos viendo según pasa el tiempo. La gran cantidad de puertorriqueños que emigran a los 50 estados del Imperio, unos para buscar la tan divulgada igualdad, otros a buscar mejores oportunidades de empleos y por ende mejor calidad de vida que jamás tendrían en la colonia.

Para el 1931 el historiador Bailey W. Diffie, también profesor de la Universidad de Yale, comentó que la economía de los Estados Unidos se alimentaba de forma tan desproporcionada que la llamaron, “una balanza comercial favorable” desde una población hambrienta hacia la nación más rica del mundo. El mencionaba que un grupo de empresas se estaba apoderando de las tierras fértiles de la isla, claro está para establecer el imperio azucarero, la banca, el tren, el servicio público, los transportes marítimos y otras empresas menores estaban totalmente dominadas por capital externo ausente. Pero peor aún, los grandes empresarios azucareros controlaban el gobierno insular y la legislatura de Puerto Rico.

Nada diferente a hoy día, una Junta que controla al gobierno local y a la legislatura, dirige la privatización sistemática de los recursos e infraestructura de la isla, impone impuestos onerosos al pueblo, disque para pagar una deuda impagable, que no nos corresponde y que ha sido creada con la liberalidad del gobierno federal para controlar la colonia de Puerto Rico. Hoy en día los custodios políticos salen en defensa de corporaciones foráneas las cuales ayudan abriéndole camino para que puedan instalarse en la colonia. Tal es el ejemplo de los políticos locales Eduardo Bhatia, Larry Sheilhammaer y el propio gobernador de la colonia Pedro Pierluisi, este último como abogado de la Junta Fiscal, antes de ser electo por una minoría de un 32% del electorado, ya que el 68% restantes le votó en contra. Pero como dice el famoso dicho; ” divide y vencerás”, y éstos se encargaron muy hábilmente de lograrlo ya que en esta última elección participaron cinco partidos políticos y un candidato independiente. La colonia se mantiene con la directriz de una Junta de Control donde su control va por encima de gobernadores y legisladores de la colonia, nadie se le puede enfrentar ya que este subterfugio fue creado por el Congreso Federal para ocultar el poder colonial del Imperio ante el mundo ya que declararon al ELA nulo ante su Congreso y así tomar por el poder civil y no militar a la colonia nuevamente.

¿Qué podemos hacer ante tal aparato político colonial? Esta pregunta la hacemos muchos puertorriqueños hoy día y no nos ponemos de acuerdo ante tantas alternativas propuestas, pues así como hemos sido divididos políticamente, también hemos sido divididos mentalmente para buscar soluciones claras y definitivas a nuestro problema colonial.

Ahora bien, este año la Junta de Control, permitió el uso de fondos públicos para enviar al Congreso Federal a un grupo de puertorriqueños a cabildear por el ideal de la estadidad, como si el 100% de los puertorriqueños la avaláramos, cuando en realidad no representan a la mayoría de los electores. Aún cuando el Congreso se ha expresado en no tener consenso para tratar el tema de la estadidad para Puerto Rico y en varias ocasiones les ha recordado a los estadistas locales el estatus territorial no incorporada de la isla estos insisten ante ellos. Creo que el próximo cuatrienio si ganan los populares éstos también querrán enviar sus cabilderos pagados con fondos del pueblo y de hecho la Junta de Control colonial les complacerá. Pero si el pueblo pide que se envíen cabilderos a preparar un paquete de indemnización por el tiempo en que hemos sido colonia de los Estados Unidos y proclamar la independencia como salida de nuestra condición de colonia al concluir el cuatrienio, creo que es nuestro derecho como puertorriqueños que también hemos colaborado con nuestros fondos públicos para que las demás ideologías hiciesen su trabajo ante el Congreso. ¿Porqué no podemos hacerlo como última opción ante el Congreso y así poner presión internacional? Creo que tendríamos los cabilderos idóneos para representarnos y negociar ante el Congreso nuestra indemnización y salida formal como pais independiente y soberano. No podemos ignorar nuestra historia, sino estaremos condenados a repetirla y lo propuesto es novel y con la participación simple del pueblo, dando todos su participación en el intento de descolonizacion de forma democrática. ❤️🇵🇷

Hay que tomar el Toro por los Cuernos

Luego de las elecciones coloniales de la isla ha quedado un sabor amargo por la forma atropellada en que se llevaron a cabo estas y el posterior escrutinio. Todo esto como resultado de una ley electoral que se aprobó de manera unilateral por la mayoría legislativa de ambos cuerpos dominada por el PNP. Subterfugio legal que se cocinó lentamente después de la salida abrupta del exgobernador Ricardo Rosselló Nevárez y orquestada por el presidente del senado Tomas Rivera Schatz. No hay dudas de que la maquinaria del PNP trabajó arduamente para tener listo su ejército electoral en las pasadas elecciones para hacer lo indecible por tomar el control del gobierno una vez más, aunque el 67% del electorado no los favoreció.

Con una oposición fragmentada que incluyó dos nuevos partidos y un candidato independiente a la gobernación hacían que el espectáculo colonial fuese el mejor orquestado de los eventos electorales anteriores, pues con la aprobación de una nueva ley que perpetua el partidismo político y casi no deja espacio para las candidaturas independientes, la perpetuidad de la colonia se materializa.

Ahora se hace un llamado a la fiscalización del nuevo gobierno electo que será una continuidad del neocolonialismo que hemos estado experimentando con un desmantelamiento de los activos del gobierno y su privatización, más la venta desmedida de los recursos naturales del país. Los líderes de la oposición tienen una responsabilidad moral con el 67% del electorado que repudio al PNP en las elecciones pasadas, así que tienen el deber de denunciar todo aquello que sea en perjuicio del pueblo y de nuestra identidad. No pueden permitir que una minoría en el poder lleve a cabo la culminación ideológica cuando en el plebiscito el Si, no obtuvo una mayoría contundente, pues el Si obtuvo 623,053 votos ante 567,346 que votaron por el No. Pues vienen en este cuatrienio a querer culminar a la fuerza su utopía estadista, y aunque el resto del pueblo y su propio liderato estadista saben de esta realidad, tienen que hacer un drama de todo esto para mantener la llama de su partido colonial.

A su vez el Congreso y el gobierno de los Estados Unidos siguen en la negativa de resolverles su sueño estadista, pues solo hacen promesas falsas en tiempos eleccionarios para obtener el voto boricua continental que respaldan la utopía de los estadistas isleños. Al gobierno federal solo le interesa mantener la colonia que es lo que a ellos les deja dinero, además de tener el favor del capital financiero estadounidense que invierte en la isla, que son sus mayores aportadores financieros en los eventos eleccionarios.

Ahora bien, creo que ya basta de que sigamos fiscalizando sin proponer propuestas reales para resolver este embrollo colonial. La única propuesta real para descolonizar a la isla es la Asamblea Constituyente de Pueblo, propuesta que no tiene mucho arraigo en el partidismo colonial, aquí es donde la oposición electoral se divide por varias razones que van desde la exclusión de algunas ideologías por no ser descolonizadoras, hasta el protagonismo egotista que siempre lo ha habido, lo que si es que todos desean la descolonización de la isla.

Este instrumento descolonizador es un instrumento incluyente ya que, si no se convertiría en un instrumento que relega la democracia participativa, a su vez no daría espacio para que ningún ciudadano deje de participar ya que todos estaríamos convocados a resolver el estatus colonial de la isla. Es un proceso donde se necesita mucha educación al pueblo y para eso se necesitan voluntarios disponibles en toda la isla, para visitar barrios, vecindarios, convocar reuniones donde se le aclaren las dudas al pueblo. No se trata de proselitismo ideológico si no más bien de educar a un pueblo que tiene que elegir delegados que representen cada sector ideológico en cada pueblo y estos sepan lo que tiene que hacer cuando se les convoque a participar. No podemos seguir esperando a un valiente que tenga una varita mágica que nos complazca a todos y nos resuelva los problemas del país incluyendo la descolonización. En este proceso hay que buscar el balance ideológico porque se trata de buscar la descolonización y cada cual tiene que presentar las ventajas y desventajas de cada ideología, no hay cabida para vender utopías ni sueños. Es donde cada ideología tendrá la capacidad de manifestarse sin oposición alguna en el foro pertinente con un tiempo razonable. Es el único instrumento que se presta para que la democracia participativa se muestre justa e indisoluble, ya que el resultado de esta   definirá el rumbo de este pueblo con la venia de todos los componentes de este, para comenzar una nueva era en la historia política del país.

Independencia Ideología Demonizada

Durante más de 500 años de coloniaje hemos sido adoctrinados de tal manera que se ha forjado una coraza protectora, hilvanada por el miedo cuando se habla de soberanía e independencia para Puerto Rico. Tanto España como los Estados Unidos se han encargado de lacerar nuestras almas tan profundo en nuestras conciencias que se nos hace imposible imaginarnos y visualizarnos como un país próspero, insertado en el mercado mundial donde sus habitantes tienen una calidad de vida envidiable como otros países del mundo.

Tanto España como los Estados Unidos utilizaron el condicionamiento social para convertir poco a poco al puertorriqueño en un ser dócil, manejable por las autoridades, en fin, una sociedad con baja autoestima. Aunque siempre a través de la historia han existido valientes desde los tiempos de la colonización española, como Agueybana II en el levantamiento de Yahuecas donde un grupo de caciques se sublevaron ante los españoles por el trato cruel al que eran sometidos los indígenas en la explotación del oro y la agricultura. Aunque fueron sometidos dejaron sentir su dignidad como pueblo ante la ambición del colono, también el levantamiento del Grito de Lares donde las fuerzas revolucionarias se levantaron contra el gobierno español, esta vez criollos y mestizos con la ayuda de esclavos, cansados del trato desigual que recibían al no ser reconocidos como ciudadanos españoles sino hasta después de dicho levantamiento que años después la corona los reconoce como ciudadanos a través de su Constitución la llamada Pepa. El sentimiento nacionalista e independentista nunca desapareció a pesar de los intentos del colono español hasta la invasión de los Estados Unidos en el 1898.

 A la llegada de los estadounidenses, aunque estos llegaron con la supuesta intención de mejorar la vida del puertorriqueño (eso creyeron muchos desconformes con el gobierno español), lo que sucede es todo lo contrario, pues apoderándose de la vida social y económica sumieron al puertorriqueño de a pie a una gran pobreza. Con la apropiación del oro de los municipios, la devaluación de la moneda puertorriqueña, el embargo masivo de fincas y haciendas que hizo que el trabajador agrícola al encontrarse desplazado emigra a las ciudades de la costa. Esta migración hace que aparezcan los arrabales alrededor de los cascos urbanos y aumente el desempleo, poco a poco el gobierno invasor incorpora sus intereses económicos a través de la producción de la caña de azúcar en forma masiva eliminando la soberanía agrícola de los puertorriqueños, convirtiéndonos en súbditos dependientes de estas grandes corporaciones estadounidenses. El sentimiento nacionalista e independentista no desapareció al contrario se fortaleció, ya que a mitad de los años 30 la población electoral de la isla era predominantemente nacionalista y en el 1950 ocurrió la revolución nacionalista en la isla, que, aunque fue derrotada por el ejército y la policía insular al mando de Luis Muñoz Marín, fue el comienzo de la persecución del nacionalismo e independentismo por parte del gobierno de los Estados Unidos mediante el gobierno insular de la isla que era comandado por lacayos locales del Imperio.

Hoy en día el invasor ha condicionado al pueblo con la ayuda de lacayos locales a creer que tenemos una forma de gobierno casi soberana, pero bajo el amparo de los Estados Unidos al entregarnos bajo una Constitución, llamada E.L.A. que solo hace defensa de los derechos de los invasores, dándole garantías plenarias de soberanía sobre la voluntad del pueblo puertorriqueño. Con el pasar de los años se hizo patente el disfraz que pretendían presentar ante el mundo con el E.L.A., que sus propias leyes y determinaciones de sus propias cortes hacen visible la colonia de Estados Unidos que es Puerto Rico. Durante más de 60 años los partidos políticos que han dominado la administración de la colonia han estado fomentando la dependencia económica del pueblo puertorriqueño hacia los Estados Unidos con una economía de consumo brutal ya que en el 1898 la isla producía un 60% de su agricultura para consumo local y hoy en día se consume un 95% de bienes y alimentos exportados, haciendo casi desaparecer al productor local.

Durante mas de 120 años se ha venido demonizando la ideología independentista, primero con la transculturización fallida de los primeros años en la educación, donde se quiso imponer el idioma ingles en las escuelas como lengua primaria, luego con la persecución de lideres nacionalistas, arrestos y desaparición de algunos haciendo que la masa del pueblo desistiera de sus intereses por la independencia reduciéndolo a una ideología de minoría. Y la estrategia que mejor les ha salido, la apertura a las grandes firmas y corporaciones estadounidenses y su capital financiero siendo exento de las contribuciones que le corresponderían a la isla, convirtiendo a la isla en un paraíso fiscal. Todas estas movidas protegidas por leyes que solo benefician la perpetuidad del estado colonial han hecho que pensar en la independencia en un sueño imposible, donde la miseria, la imposición de ideas absolutas a la sociedad y el control absoluto del gobierno sin libertades ni derechos civiles son sinónimo de independencia para la isla.  

Ahora bien, vamos a desmitificar unas ideas que a mi parecer son las más utilizadas por la oposición para demonizar la independencia para la isla.

  • El Congreso y las leyes federales hacen imposible una declaración de independencia.

Esta idea viene de la premisa de que el Congreso de los Estados Unidos tienen que intervenir en todo asunto de sus territorios, cosa que esta explicito en su propia Constitución siendo ellos la última autoridad en decidir sobre todo asunto. Lo que muchos no saben es que la independencia es un derecho inalienable y que la voluntad soberana de un pueblo o territorio es suficiente para ser reconocido por el resto de las naciones del mundo. En otras palabras, solo hace una votación concertada por el pueblo y decidir por la independencia para empezar el proceso de traspaso de poderes con los Estados Unidos y eso se consigue concertando una Asamblea Constituyente para que el pueblo se exprese. Luego pasarían ambas naciones soberanas a negociar el traspaso de poderes y la indemnización económica por los daños acaecidos a la colonia durante su dominio.

  • Una economía sustentable es imposible en la independencia, pasaríamos hambre.

Con la multitud de programas federales para diferentes ayudas al gobierno para desarrollo de obras, educación, salud, ayuda alimentaria crea un ambiente de dependencia total que resultaría obvio pensar que si nos separamos de los Estados Unidos pasaríamos hambre y no podríamos tener desarrollo económico confiable. Nada más lejos de la verdad, ya que todos los políticos locales saben que el Congreso de los Estados Unidos tiene un borrador sobre el traspaso de poderes a la isla si esta declarara su soberanía y escogiera ser independiente, este borrador incluye una transición de 10 años con fondos suficientes para comenzar una inclusión al mercado mundial. Además, se declara nula la deuda fiscal ya que esta es perteneciente a la metrópoli, así como ellos le exigieron a España que liquidara la deuda de Cuba para recibirla en el 1898, como parte de la cesión de territorios en el Caribe ya que se consideraba esa deuda parte de España para mantener la colonia cubana en aquel entonces. También se eliminaría por defecto las leyes de cabotaje al declararse la independencia y se haría hábil la isla para comerciar con cualquier país del mundo cosa que no puede hacer en estos momentos, ni transportar en marinas mercantes más económicas. Otra acción que podemos hacer es que en esos 10 años de transición podemos establecer nuestra moneda, cosa que teníamos antes de la invasión, incluso se puede negociar el uso del dólar como hasta ahora por un tiempo definido como hacen otros países en el mundo. Pero lo mas importante es desarrollar la industria nativa agrícola y desarrollar el mercado de emprendedores locales ya que esta alternativa le daría la ventaja a la isla de que la economía local comience a tomar forma ante la competencia desleal con los productos y empresas estadounidense y otros países que tienen negocio en la isla, aunque estos últimos también han sido absorbidos poco a poco por el capital financiero estadounidense, ya que hay leyes que los protegen y al absorción tiene que ser mas sutil.

  • Nosotros no tenemos los recursos suficientes para ser independientes.

Se sabe que el primero que dijo esa mentira ante el Congreso de los Estados Unidos fue Luis Muñoz Marín siendo presidente del senado lacayo de la isla, pero nada más lejos de la verdad. Cuando Estados Unidos invadió nuestra isla Puerto Rico estaba más adelantada económicamente que la mayoría de los Estados de la Unión. Gozábamos de universidad, de sistema de salud, de sistema educativo, de independencia alimentaria, moneda propia robusta, pues se equiparaba su valor al dólar estadounidense en aquella época, transportación colectiva por medio de trenes, vías de transportación a través de la isla, refinería de petróleo y más de 100 cosas que hacían de Puerto Rico un lugar de excelencia en el Caribe.

  • Perderemos las pensiones de seguro social, veteranos y jubilados federales.

Nada más lejos de la verdad, ya que esos son beneficios que usted a ganado y en el caso del seguro social, usted ha pagado por el beneficio. Lo que se estaría negociando es el traspaso de las cuentas de aquellos que estén aportando al seguro social en el momento de la transición, ya que se estaría estableciendo nuestro seguro social local para nuestra clase trabajadora.

  • La ciudadanía americana se pierde al ser nosotros independientes.

La ciudadanía a la cual tenemos derecho es irrevocable y solo se estaría negociando hasta que generación se le estaría aplicando la ciudadanía americana nacional que es la que tenemos. Por lo demás los que tenemos nuestra ciudadanía tendríamos nuestra doble ciudadanía la puertorriqueña y la estadounidense, como ocurre con miles de ciudadanos en el mundo con doble ciudadanía.

  • Si somos independientes nos invade Cuba, Venezuela o Nicaragua, conocidos países de América Latina cuyos sistemas de gobierno es socialista.

      Ciertamente en Puerto Rico hay puertorriqueños que creen en el sistema         ideológico socialista, pero la gran masa de puertorriqueños que creen en la independencia cree en un sistema democrático participativo, donde podemos ver otras naciones del mundo que emergen en la economía mundial bajo este sistema democrático participativo. Ser independentista no es ser sinónimo de socialista, eso le han hecho ver al resto del pueblo desde la guerra fría que entablo USA contra el bloque soviético, no sabemos a quien mas demonizaran mañana porque no va de acuerdo con su política internacional.

  • Declara la independencia ante USA, nos dejaran solos de inmediato. ¿Cómo viviremos?

Supongamos que un gobierno que apoye la independencia es quien gana el derecho de administrar la colonia a través de unas elecciones generales, es incorrecto pensar que al otro día se declara la independencia para Puerto Rico. Eso es un proceso que conlleva tiempo, primero ese gobierno tiene que convocar mediante referéndum si los puertorriqueños queremos celebrar una Asamblea Constituyente de Pueblo como método de descolonización, del pueblo acceder se establecerían las definiciones ideológicas representativas del electorado para someter a votación en un estado soberano sin intervención de los Estados Unidos y así obtener la voluntad del pueblo, ese es el proceso internacional de descolonización. Como he dicho anteriormente la única alternativa que necesita la voluntad del pueblo y de inmediato, es la independencia, entonces se establecerían los comités de transición de ambas naciones para trabajar con la transición de poderes y negociar la indemnización por daños incurridos por el imperio a la colonia.

Para terminar y podamos tener una idea clara de la historia no dicha por la prensa de cómo ha sido este capitulo de colonialismo despiadado desde 1898 por medio de los Estados Unidos con la colaboración de puertorriqueños que han luchado y traicionado el ideal de la independencia para la isla demonizandolo,les invito a leer las cartas del congresista Vito Marcoantonio desde el 1935 al 1950, congresista que abogo por la independencia de la isla y presento pruebas hasta la saciedad a presidentes y al Congreso mismo sin lograr apoyo alguno a tal punto que reconoció que Puerto Rico ante el Congreso era solo un negocio de conveniencia. Que el Congreso jamás daría cambio alguno al régimen colonial que disfrazo de E.L.A. ante el mundo y que solo los puertorriqueños uniéndose podrían obtener el cambio deseado hacia la independencia.

Referencia. https://vitomarcantonio.org/chapter_9_ES.php

La Libre Asociación y la Caja de Pandora

Hace unos meses atrás me propuse escribir sobre la importancia de realizar una consulta al pueblo para comenzar un proceso de descolonización a través de una Asamblea Constituyente. Comencé explicando lo que es una Asamblea Constituyente y la diferencia entre esta y una Asamblea Constitucional de Estatus, luego me propuse a describir las ventajas si alguna y desventajas de las tres ideologías representativas del electorado puertorriqueño que son la estadidad, la libre asociación y la independencia. Habiendo expuesto la ideología estadista en mi último escrito sobre el tema de la Asamblea Constituyente, ahora me propongo exponer las ventajas si alguna y desventajas de la libre asociación.

Me propongo utilizar como modelo descriptivo de cómo se podría desarrollar un tratado de libre asociación entre la isla y los Estados Unidos a los tratados que se efectuaron en la república de Palaos y los Estados Federados de Micronesia. Ya que ambos países eran territorios no incorporados de los Estados Unidos en el pasado antes de convertirse en repúblicas y en consecuencia firmantes de tratados de libre asociación.

La posición de ser un territorio no incorporado nos pone en la similitud del proceso que tuvieron estos territorios ahora convertidos en repúblicas asociadas de los Estados Unidos. La república de Palaos, por ejemplo, declaró su independencia el 1ro de octubre de 1994 y ese mismo día firmó un tratado de libre asociación con Estados Unidos por 15 años a cambio de subsidios federales y no son ciudadanos estadounidenses. Ese tratado expiró en el 2009 y actualmente se sigue bajo la jurisdicción del mismo tratado original a base de extensiones otorgadas por el Congreso de Estados Unidos hasta la fecha de hoy.

En el caso de los Estados Federados de Micronesia estos establecieron una constitución el 10 de mayo de 1979 y 7 años después consigue su soberanía tras la firma de un tratado de libre asociación con los Estados Unidos, en septiembre del 1990 las Naciones Unidas reconocen su independencia mediante la resolución 683 del Consejo de Seguridad de la ONU. Los Estados Unidos son quienes manejan la política exterior y estos no pueden hacer ningún tratado de libre comercio que no sea con o a través de los Estados Unidos. En su tratado se incluye el protectorado y ayudas económicas. Su economía se basa en una agricultura básica de subsistencia y de la pesca, su excedente lo vende al Japón, también mantienen una economía de turismo. La mayoría de los ingresos provienen de subsidios federales, un 65%. Australia y Nueva Zelandia representan otros ingresos significativos y otro por ciento restantes lo representa el sector público, tampoco son ciudadanos estadounidenses.

Como podemos notar estos tratados no contemplan una soberanía total en el manejo de sus recursos y contienen limitaciones para que estas repúblicas puedan desarrollarse económicamente.

Cuando se habla de libre asociación en la isla como modelo político y económico a implementar me viene a la memoria la mitología griega y sus dioses, cuando Zeus le regala a Prometeo creador de la humanidad, una mujer llamada Pandora irresistible a los hombres y ésta con una caja misteriosa que se le ordenó no abrir. Prometeo sabiendo las intenciones de Zeus ya que la humanidad lo tenía un poco incómodo por la acción de Prometeo de darle el fuego hurtado a Zeus para la humanidad, rechazó el regalo, pero el hermano de Prometeo, Epimeteo se quedó con ella, aun con las advertencias que le hizo su hermano Prometeo. Esta con su curiosidad femenina abrió la caja, que era el don que le dio Zeus para desencadenar todos los males a la humanidad. De esta salieron todos los males conocidos y por último la esperanza para vencer dichos males que agobian a la humanidad.

La analogía que quiero presentar en esta situación de la opción de la libre asociación para Puerto Rico es interesante ya que Zeus representa a los Estados Unidos, Prometeo representa al gobierno colonial establecido en común acuerdo con los políticos lacayos isleños y Pandora y su caja representa a la opción de la libre asociación.

Los Estados Unidos en su ambición imperialista realizó tratados de libre asociación con estos territorios del Pacífico de manera tal que no les dejó cabida para desarrollar una economía autosustentable sino todo lo contrario dejó una estela sutil de coloniaje bajo esos tratados de libre asociación. En el caso nuestro a la opción de la libre asociación hay de decir claramente que solo un estado soberano puede aspirar a la misma. Es importante saber que para que la isla aspire a un tratado de libre asociación tiene que ser primeramente soberano e independiente, cosa que la administración colonial se ha encargado minar con un terror subliminal al escuchar la palabra independencia. Para los libre asociacionistas el consuelo que les dictan al pueblo es que será un cambio automático de independencia a libre asociación como ha ocurrido en los territorios del Pacífico y tienen razón, pero a cambio de qué. Así como ocurrió en estos territorios nos podría suceder, donde sutilmente se ha perpetuado un estado colonial al no tener la opción de ser auto sustentables de forma económica y sí, totalmente dependientes económicamente de la metrópoli o imperio.

Un tratado de libre asociación podría ser beneficioso si los que manejan la negociación son personas con mentalidad independentista para poder mantener una soberanía económica sustentable para en caso de disolver el tratado de libre asociación podamos seguir hacia delante en el mundo económico sin dificultad alguna. De lo contrario si son personas con mentalidad anexionista tendremos el camino allanado para ser una colonia perpetua del imperio o metrópoli.

Te dejo sobre la cancha el balón de la libre asociación para que cuando escuches hablar a los políticos de la isla sepas los riesgos que podemos correr al darle un voto a ciegas y sin garantías de mantener una soberanía económica autosustentable. Sin garantías de una economía autosustentable no podemos hablar de cambios de estatus, ni independencia ni anexión alguna sería posible, sino pregúntate porqué el Congreso de los Estados Unidos se niega hasta ahora considerar la anexión de la isla como un estado de la nación. Mientras no haya esa base de economía autosustentable la metrópoli o imperio será consecuente con un territorio colonial permanente, sino hagan el ejercicio matemático y verán la inclinación de la balanza.

El Coronavirus y el Distanciamiento Social

Al ver el título pensarán que voy a repetir lo que hemos escuchado de todos lados, el famoso dicho de “quédate en tu casa”, pero no es así. Esta vez quiero hablar de otro distanciamiento social que se ha develado con la pandemia del Coronavirus aquí en la isla de Puerto Rico y tal vez muchos analistas le han pasado por encima, no porque no se hayan dado cuenta, sino porque es un tema escabroso para ser tratado públicamente sin que sean señalados.

El distanciamiento social que ha sido develado es uno de proporciones gigantescos a tal punto que es utilizado por los partidos políticos para crear opiniones públicas amañadas para favorecer sus opiniones. Es tan obvio que cada cuatro años este distanciamiento social decide quién ganará las elecciones, además de liquidar cualquier oponente peligroso para cualquiera de los partidos políticos principales del país.

En el sistema público del país trabajan cerca de 176,850 empleados, dato que dio a conocer el Instituto de Estadísticas de P.R. para la fecha de marzo del 2019. Ahora bien, si esa cifra la multiplicamos por dos haciendo una mediana en cuanto a miembros de la familia que sean electores elegibles para las próximas elecciones generales en la isla, serán un total de 353,700 posibles electores para las elecciones de noviembre del 2020.  Cabe señalar que esta es una fuerza electoral que hay que mantener contenta y disponible al llamado de sus jefes, las distintas dependencias gubernamentales. La fidelidad de estos es inquebrantable y no porque hable de ideologías partidistas, sino porque responden a quien le sirve el cheque los 15 y los 30, más otras delicias más que reciben como vacaciones, días por enfermedad y el codiciado bono navideño, cosa que no se provee en la empresa privada por la llamada reforma laboral que no les aplica a estos.

A diferencia de los primeros los trabajadores de la empresa privada, que dependen de las horas trabajadas y sin ningún beneficio marginal, gracias al gobierno actual y su saliente gobernador Ricardo Rosselló Nevárez quien firmó la ley 80 en prejuicio de la clase trabajadora privada y en favor del capital financiero que muchas veces exprime al trabajador con tal de obtener mayores ganancias, sin compensar el esfuerzo de este para llevar el pan a su mesa en desventaja con el costo de vida. Es este grupo el cual cada cuatro años analiza la trayectoria del gobierno para decidir su voto no ideológico, sino el voto que definirá quién les gobernará los próximos 4 años. Este grupo se mueve según la marea y el esfuerzo de los políticos y partidos para convencer a estos en los futuros comicios.  

Digo esto para que tengamos una mente critica en cuanto al verdadero problema político en la isla y la separación de una y otra clase de empleado en la fuerza laboral de la isla. Esto obliga a los partidos políticos a dar un trato especial a este segmento del electorado, los empleados públicos, favoreciéndolos con leyes que no les aplican como al resto de los trabajadores privados en la isla. Todo esto tiene una finalidad sutil.

En las últimas 4 elecciones generales en la isla desde el 2004 hasta el 2016, los resultados de cada una de estas jamás superarán la cantidad de posibles votos comprometidos de electores que trabajan en el gobierno, junto a dos familiares de estos por cada trabajador público. Inclusive la victoria de Luis Fortuño sobre Aníbal Acevedo Vila que fue una aplastante derrota para este último fácilmente era decidida por los más de 330,000 votantes provenientes del sector de los empleados públicos de manera directa o indirecta. Creo que este es un obstáculo difícil de vencer, pero no imposible por cualquier otro partido político que pretenda llegar al poder por primera vez o candidato alguno de manera independiente.

Hay que buscar estrategias diferentes para llegar a este sector de el electorado del país, un sector poderoso que han sabido manejar los partidos políticos principales que se han compartido el poder en la isla. Juzgue usted quien podrá ganar los próximos comicios según esta teoría del distanciamiento social que ha cogido pon con el Coronavirus.